| ÍNDICE | Introducción | Cap. 1 Teleol. y Deontol. |
Cap. 2 Ét. Medioambiental |
Cap. 3 Ét. Responsabilidad |
Cap. 4 Ét. Extensionista |
Cap. 5 Contraste |
Cap. 6 Críticas |
Cap. 7 Conclusiones |
Bibliografía | ![]() |
La crisis medioambiental por la que atraviesa el planeta no es noticia nueva. Menos aún cuando esta crisis asume un carácter y unas consecuencias multiformes, conocidas desde hace ya tiempo por nosotros: la explosión demográfica, el calentamiento global producto del efecto invernadero, la depredación de los así llamados “recursos naturales”, la contaminación de aguas, aire y tierra; la acelerada extinción de especies animales y vegetales, la sostenida deforestación y desertificación, etc. Este diagnóstico (aplicable a todos los países del mundo, en mayor o menor medida) responde a una forma de ser del hombre en el mundo y es consecuencia directa de una lógica de acción que deviene en una ética -como hábito o comportamiento- determinada. Pero, a estas problemáticas se vienen a sumar unas nuevas, menos conocidas pero no por ello de menor importancia o alcance: las devenidas de la práctica de la biotecnología a nivel mundial. La clonación animal ya es un hecho, pero la clonación humana sigue en entredicho mientras se argumenta en su favor o en su contra. Mismo caso sucede con el aborto, la eutanasia, la eugenesia, las prácticas de la industria bélica, de la investigación genética, los diversos usos de la energía nuclear, etc.
La importancia – y contingencia – de estos problemas es hoy innegable, en tanto sirven como catalizador para reexaminar los valores humanos y las preocupaciones éticas por la responsabilidad moral del bien común. Dicha ética que ha caracterizado al hombre y que a todas luces es la responsable de los problemas mencionados, no había sido examinada ni cuestionada a fondo hasta finales del siglo XX. Antes, la preocupación de la ética como disciplina filosófica se centró en la estricta reflexión de problemas de metaética o de filosofía moral, completamente ajenos y lejanos a una “ética aplicada”. Sin embargo, cuando el panorama descrito desata una crisis a nivel global, y el pluralismo valórico amenaza la estabilidad de las grandes verdades con valor universal, estamos en un punto en que la ética no puede hacer caso omiso y se ve obligada a pensar los alcances y consecuencias de las actuales acciones humanas. En palabras de Habermas, llega una época en que la filosofía moral no puede “cruzarse de brazos” frente a los problemas que plantea la técnica humana – con todos sus alcances —, no puede permanecer en un silencio informado sino que debe pronunciarse.
Desde fines del siglo XX, entonces, muchos autores han dedicado su labor a reflexionar esta ética humana desde diferentes matices. En líneas gruesas, se aprecia la reflexión de la ética aplicada en dos ámbitos complementarios: la ética de la vida (bioética) y la ética medioambiental. Ambas son complementarias en tanto una ética relacionada a la vida humana y los diferentes retos a los que la enfrenta su manipulación técnica se vincula estrechamente con las conceptualizaciones y alcances prácticos de la manipulación técnica del medio ambiente o del ecosistema.
Para circunscribir el tema que nos convoca, la ética medioambiental se consolida hoy como una reflexión que pondera las relaciones que el hombre establece con la naturaleza1, factor que sumado a la visión ecológica de la realidad, permitiría a la ética acoger el reto de:
“la preservación de las condiciones de vida a nivel planetario como un fin ético fundamental.”2
Desde este contexto, dos reflexiones filosóficas argumentalmente innovadoras rehabilitan a la ética en el paisaje filosófico contemporáneo: Hans Jonas (1903-1993), que con su ética de la responsabilidad define una nueva arista de preocupación y relevancia moral – las nuevas generaciones — frente al avance y los desarrollos de la técnica y la ciencia contemporáneas; y Peter Singer (1946-), que con su ética extensionista resitúa y amplía el ámbito de la comunidad moral hacia los animales no humanos.
Me interesa destacar ambas posturas en tanto ellas intentan superar el antropocentrismo clásico de la ética estableciendo nuevos objetos de relevancia moral (las generaciones futuras y los animales no humanos) en sendos planteamientos que, a su vez, argumentan desde diferentes plataformas conceptuales: el deontologismo y el utilitarismo.
En una primera parte de la tesis se
contextualiza la ética medioambiental, sus alcances y
conceptos fundamentales, intentando sentar las bases de una
discusión
que, si bien es contemporánea, reformula y replantea viejas
preguntas de la ontología y la metafísica. Luego,
procedo a hacer análisis por separado de la ética de la
responsabilidad y la ética extensionista, para posteriormente
problematizar los planteamientos de ambas éticas desde una
plataforma que nos permita dilucidar semejanzas y diferencias en las
argumentaciones de ambos autores y cómo ellos son
iluminadores, desde la ética medioambiental, para pensar los
grandes problemas que el desarrollo, la ciencia y la técnica
nos plantean hoy en día.
1El concepto que utilizaremos para comprender “naturaleza” será discutido más adelante en el apartado correspondiente. Bástenos acá con entender como naturaleza al “conjunto, orden y disposición de todo lo que compone el universo.” (Fuente electrónica: www.rae.es Web de la Real Academia Española de la Lengua, consultada el día 1 mayo del 2005).
2 Velayos, C.: “La dimensión moral del ambiente natural: ¿Necesitamos una nueva ética?”. Granada. 1996. Pp. 2-3.
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© Fabiola
Leyton - Noviembre 2005
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