CAPÍTULO VI

Críticas a la Ética Extensionista y a la Ética de la Responsabilidad

Para seguir el hilo de la argumentación, decíamos que el factor del cálculo de utilidades – de importancia central en la teleología utilitarista de Singer — es susceptible de algunas críticas demoledoras en cuanto a los alcances prácticos de dicho principio: una primera crítica dice relación con la limitada cantidad de criterios utilizados por Singer para determinar el contenido de la moral:

"la igualdad singeriana es una igualdad numérica que, en su correlato práctico, se construye a expensas de las minorías. Por tanto, condenar la experimentación con animales requeriría demostrar que su abandono conlleva una mayor satisfacción de preferencias que su vigencia."151

En la misma línea, algunos autores152 critican la falta de criterios y variables que permitan calcular la satisfacción de las preferencias y la comparación entre diferentes intereses. Frente a ello, Singer introducirá una nueva variable comparativa: los grados de conciencia en las diferentes vidas, lo que implicaría que una vida más evolucionada – en términos de la conciencia — determinará la preferencia porque conllevará mayores oportunidades de satisfacción individual. Este criterio recién incorporado también adolecerá de un fallo en su aplicación práctica, por cuanto la comparación entre dos vidas concientemente diferentes (la vida de un humano que padece cáncer en comparación con la vida de un ratón que también sufre la enfermedad, por ejemplo) requeriría calcular comparativamente el sufrimiento y el dolor interespecífico, lo que resulta imposible en la práctica. A ello Singer responde que la precisión no es esencial.

De este modo, según el utilitarismo de Singer:

"no hay igualdad absoluta entre los individuos que son sujetos de preferencias; sí hay igual consideración, la cual se queda en trato desigual a instancias del criterio de la optimización."153

Finalmente, una autocrítica hecha por Singer es expresar que si bien el círculo de la consideración ética se ha extendido linealmente a lo largo de la historia, es posible que la sentiencia sea un criterio de demarcación que pueda quedar atrasada desde el punto de vista de las generaciones posteriores, y que:

"su incomprensión para extender el altruismo más allá del punto en el que existe capacidad de sentir, pueda estar probando que él, como los hombres del pasado, es incapaz de romper con la visión limitada de su propio tiempo."154

En el caso de Jonas, las críticas a su ética de la responsabilidad van dirigidas a su mención de la metafísica y la ontología como bases para la ética, pues al resituar el valor en el terreno del ser:

"instaura una ontología moralizante, de validez anterior a los descubrimientos de las ciencias naturales y a la misma valoración humana."155

Para la autora, este hecho determina una metafísica fundacional cuyo empeño en certificar a la naturaleza como fuente de la moralidad, deja fuera de todo papel relevante a la voluntad humana y el acto de valoración correspondiente al ser humano. En palabras de Habermas, esta operación equivale a "retroceder a un mundo reencantado" pues una metafísica fundacionalista que determine los consiguientes caminos de la ética, es una filosofía que retrocede a una imago mundi pre-moderna y que resta protagonismo a la voluntad del ser humano, poniéndolo en un segundo lugar frente a la determinación de la naturaleza. Así, cuando Jonas relaciona el bien con el ser (bonum y esse) y los erige como una doctrina del valor, fundamenta la obligatoriedad de los valores en esta afirmación del bien del ser; ya no en el obrar, en la acción que más bien es donde se asienta la ética. Para Velayos, esto lleva a un objetivismo metafísico que separa hechos de valores; lo que estaría fuera de lugar a la luz de los descubrimientos de la ciencia postnewtoniana y de la física cuántica.156 Ellas, desde sus nuevos acontecimientos, reivindicarían el protagonismo del sujeto en la determinación de sus relaciones con el mundo –previamente fragmentado por la ciencia cartesiana—, lo que para la ética medioambiental implica que:

"una descripción de la naturaleza no lo es de la naturaleza, sino de nuestra relación con ella."157

Para Jonas, naturaleza y hombre son valores intrínsecos y fines en sí mismos, porque son partes constituyentes del ser y de su existencia. Acá se deriva una nueva crítica para Jonas definida como "el problema de Hume", para quien no es lógicamente posible derivar obligación moral desde el ser: no podemos saltar argumentalmente, sin más, del "es" al "debe". Para Velayos, Jonas realiza exactamente esta operación, al fundamentar la ética desde una metafísica objetivista de la naturaleza; para la que la actualización permanente de su télos es base para su valor intrínseco. Al operar de este modo, se encasilla a la ética y se corre el peligro de derivar modos naturales para un ámbito que es exclusivamente lugar de la racionalidad y la voluntad humana.158 Para Velayos, la naturaleza no es la única matriz del valor.

Desde estas críticas entonces, se trata de reubicar al sujeto en las relaciones con la naturaleza en general159 pues a juicio de la crítica planteada, el establecimiento de la metafísica como base para la ética va contra las intuiciones filosóficas y los conocimientos de la ciencia contemporánea, que cada vez dan más importancia al papel activo del sujeto en el reconocimiento de nuevos "acompañantes" en su vida ética.


Notas

151Velayos, C. Op. Cit. P. 155.

152Como Lara Sánchez, F. ("Los animales y la ética", 1993), Ryder, R. ("Animal Welfare and the Environment", 1992). Cfr. Velayos, C. Op. Cit. Pp. 153-166.

153Velayos, C. Op. Cit. P. 156.

154Op. Cit. P. 27. Tampoco duda en reconocer lo mismo Jürgen Habermas, quien estima que nuestros sentimientos morales pudieran evolucionar en un futuro hacia el vegetarianismo. Habermas, J. (1991) en Velayos, C. Ibid.

155Op. Cit. P. 250.

156Concretamente, la constante de Planck y el principio de Incertidumbre de Heisenberg. El primero describe el comportamiento estadístico de las partículas subatómicas y de los sistemas no observables para el ser humano. Cuando las técnicas experimentales permitieron la investigación a niveles microscópicos, se hizo evidente que toda observación requería de un intercambio de energía entre el objeto y el sujeto, entre el observador y lo observado: la res cogitans invade la res extensa. Para el segundo principio, al no poder conocerse al mismo tiempo la velocidad y la posición de un electrón, su realidad viene a estar en parte constituida por el observador. Para el mismo Einstein, la longitud, la masa y el tiempo eran dependientes del observador y de su perspectiva. En Velayos, C. Op. Cit. Pp. 236-239.

157Op. Cit. P. 239.

158Un ejemplo de error argumental a este nivel sería concluir que el hombre no puede prescindir de la carne en su alimentación, pues él forma parte de una "cadena alimenticia" donde unos animales se comen a otros. Si el león come carne de otros animales para sobrevivir, él también debe hacerlo. Sentencias de este tipo, niegan la existencia de una moralidad netamente humana que le permite "escoger" sus fuentes de alimentación, encasillando su voluntad y eticidad al restrictivo ámbito de la determinación genética.

159Desde las relaciones cognitivas de las ciencias naturales hasta las relaciones morales de la ética medioambiental.


Fabiola Leyton © Fabiola Leyton - Noviembre 2005
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