CAPÍTULO V

Contrastando la Ética Extensionista y la Ética de la Responsabilidad

Hasta ahora he analizado las perspectivas éticas teleológica y deontológica, he descrito la tendencia actual a la complementación entre ambas; y posteriormente he expuesto las conceptualizaciones básicas de la ética medioambiental. Luego me he detenido en detalle en las argumentaciones de la ética de la responsabilidad y la ética extensionista. Pues ahora corresponde hacer una contrastación entre la ética extensionista singeriana y la ética de la responsabilidad jonasiana, exponiendo las correspondientes críticas que diversos autores han levantado contra ambas argumentaciones.

Para efectos del orden en la exposición, analizaré comparativamente las concordancias entre la metodología, las argumentaciones y sus implicancias en la ética extensionista y la ética de la responsabilidad; luego analizaré las diferencias de ambas en los mismos tópicos.

Concordancias entre la ética de la responsabilidad y la ética extensionista

Concordancias Argumentales

Argumentalmente hablando, uno de los principales puntos de encuentro entre ambas éticas es el diagnóstico negativo de la situación actual del hombre en el mundo, a la que llegan ambos autores refiriéndose a las consecuencias de la tecnificación de la praxis humana. Este hecho, que Jonas denomina como la paradoja del mundo moderno, se caracteriza por la "doble cara" que presentan la ciencia y la técnica, ya que por un lado benefician al hombre y la sociedad, pero por otro lo perjudican llevándolo a graves problemas sociales, económicos, ecológicos, etc. Dichos problemas, remiten a un trasfondo ético que no se encuentra en condiciones de orientar la acción ni de responder a las grandes preguntas que estos problemas suponen. Singer por su parte, denuncia la situación de abuso y sufrimiento de millones de animales no humanos que es permitido y fomentado por esta relación entre el hombre, la ciencia y la técnica. Sin embargo, es importante reconocer que para él, la ciencia misma se transforma a su vez en una poderosa herramienta de fundamentación para la "nueva ética", en el sentido que toma datos emanados de la investigación científica para defender y argumentar las evidencias de sentiencia en muchos animales que – hasta ahora — son importantes para el hombre sólo en función de su valoración instrumental. Dicha argumentación determinaría que todo animal no humano sintiente debiera convertirse en un sujeto moralmente relevante para el hombre y considerarse, de esta manera, un miembro de la comunidad de pertenencia moral. Si bien Singer trata la gravedad del problema desde la esfera de la relación entre el hombre y los animales, también sitúa este diagnóstico negativo en una especie de "vacío" en la ética tradicional antropocéntrica, que deja de iluminar o de responder a las problemáticas que vivenciamos hoy en nuestras sociedades.

Ambos puntos de partida entonces, detallan un panorama desolador al que la ética debe hacer frente desde sus correspondientes teorías analíticas, para lograr subvertir este panorama en la praxis de la moral.

Una consecuencia de este diagnóstico negativo en la argumentación de los autores es la siguiente: que los planteamientos tanto de la ética de la responsabilidad como de la ética extensionista deberán superar a la ética tradicional antropocéntrica, analizando la realidad desde nuevas aristas que permitan dar respuesta a las interrogantes que la ética tradicional no responde. Para ello, ambos autores introducen sendos "nuevos interlocutores" para la relación moral con el hombre, a los que valida como fines en sí más allá de las fronteras del ser humano actual. De este modo, Jonas reafirma la centralidad del hombre desde un argumento prudencial que resitúa la importancia que tienen las futuras generaciones y la biosfera completa, resaltando su validez ontológica y metafísica. Por su parte, Singer centra su argumentación en el intento de ampliar la comunidad moral más allá de los seres humanos, resituando la figura de los animales no humanos dentro de las relaciones moralmente relevantes para el hombre. Según ambas éticas, la consideración moral de estas entidades dotaría a la ética de una nueva analítica, más coherente para responder a las grandes preguntas que actualmente el quehacer humano le plantea.

No obstante esta pretendida superación del antropocentrismo en la ética tradicional – y siguiendo la clasificación de éticas planteada por Velayos — podríamos situar a ambas éticas aún dentro de la vertiente antropocéntrica, aunque dentro de una facción menos ortodoxa pues reconocen la validez intrínseca para otras entidades diferentes del hombre. Dicha "nueva ética" sería:

"(---) tanto renovadora como continuista, pues trata de acceder a nuevos principios normativos y a nuevos valores sin necesidad de romper con la construcción moderna de la subjetividad, especialmente en lo que hace a los requisitos de especificidad moral y de autonomía."140

Desde este análisis se puede decir que tanto el extenionismo de Singer como la responsabilidad de Jonas remiten a unas raíces tradicionales en la ética, con las que se enlazan en una especie de "continuidad disrruptora", en tanto revisan viejos conceptos y planteamientos, renovándolos desde nuevas miradas analíticas que sean factibles de integrar un nuevo corpus para la ética contemporánea. De hecho esa es una de las características centrales de la ética medioambiental, pues es flexible de acoger en su seno un pluralismo ético que trabaja sobre bases morales "conocidas", superando sus propias limitaciones y matizándolas para lograr un entramado conceptual coherente y lógico que pueda responder a las grandes preguntas de la ética, hoy. Con todo, un dato importante a destacar es que también existen algunas teorías éticas medioambientales que son totalmente innovadoras y originales –como el biocentrismo de Taylor e, incluso, el Deep Ecology Movement de Naess141— pues emplazan su argumentación desde lugares totalmente diferentes a la ética tradicional; pero el alcance y contenido de dichas éticas están fuera de los alcances y pretensiones de este trabajo.

Para finalizar este apartado, quiero expresar un contrapunto altamente relevante entre ambos autores: si bien es claro que las éticas de la responsabilidad y la extensionista ensanchan la mirada de la ética tradicional antropocéntrica, superando sus limitaciones y dotándola de nuevos sentidos, no por ello se constituyen ya como sistemas éticos completos. En el caso de Singer, tras la publicación de su primera obra sobre ética extensionista – Liberación Animal — se enfrenta hoy a un permanente debate sobre sus argumentos, lo que ha determinado un fructífero proceso de maduración de su obra. Situación diferente en el caso de Jonas, el que si bien publica sus reflexiones sobre la responsabilidad y el desafío ético de la tecnociencia en sendas obras142, deja muchas dudas que sus lectores, ante el fallecimiento del autor, no pueden disipar más que leyendo "entre líneas" y especulando en torno a los escritos previos del autor. En ese sentido, podría decir que la ética de la responsabilidad de Jonas vive un proceso de crecimiento y complementación diferente del que vive la obra de Singer, en tanto se nutre de aportaciones de otros autores, que ya no de primera fuente. No obstante, y para el caso, lo que me interesa recalcar es que ambas obras están en permanente debate, discusión y vigencia, dada la importancia y contingencia de los temas que tratan.

Concordancias Metodológicas

Para ambos autores sus criterios de definición de los objetos de consideración moral – en el caso de Singer, la sentiencia o sensibilidad, y en el caso de Jonas, la heurística del temor — definen sendas valoraciones intrínsecas e inherentes. Este punto lo analizaremos con mayor detalle: con Singer, sabemos que la sentiencia es su línea de demarcación entre los seres que se constituyen como objetos moralmente relevantes. Desde este criterio, todo ser portador de sentiencia o sensibilidad (como sensibilidad al dolor y predisposición al placer) es merecedor de ser considerado como un ser moralmente relevante. Esta sensibilidad se constituye entonces como un valor intrínseco, porque no se precisa de un valorador externo que la reconozca. La sentiencia – en la argumentación singeriana y en la literatura científica pertinente — se encuentra "objetivamente" situada en todas las criaturas que poseen un sistema nervioso y un cerebro:

"toda la historia del cerebro dice relación con una sola cosa fundamental, a saber, la correlación sensorio-motriz vinculada al movimiento. Si no hay movimiento, no hay sistema nervioso. Si no hay movimiento, no hay comportamiento. Si no hay correlación sensorio-motora, no hay cerebro. Si no hay cerebro, no hay dolor (---) y esto es válido para cualquier cerebro –el de la hidra, del gato, de la mosca y del ser humano."143

De manera que aceptando esta argumentación, la sentiencia se constituiría como un valor intrínseco que trazará la línea de reconocimiento de los objetos moralmente relevantes: todos aquellos seres que vivan en posesión de un sistema nervioso y un cerebro.144

Por su parte, Jonas define la heurística del temor como un ejercicio de pensamiento e imaginación que nos permitirá delimitar qué mundo queremos. En este mundo deseado, la integridad del ser del hombre – actual y futuro —, las futuras generaciones, el medioambiente y la biodiversidad se constituyen como objetos valorables intrínseca e inherentemente. A cada uno de estos elementos, Jonas les atribuye diferentes grados de valoración, de los cuales el más importante – y al que el autor atribuye una valoración intrínseca — es al ser del hombre y su integridad, porque para él significa el punto culmine de la evolución natural y un objeto digno de ser conservado en un acto reivindicativo y de negación del no-ser. El valor intrínseco del ser del hombre define al resto de elementos como valores inherentes para sí, pues ellos honrarían los fines de dicho valor intrínseco: en tanto las futuras generaciones determinan – y perpetúan — el ser futuro del hombre, el medioambiente y la biodiversidad son formas de mantener las mínimas condiciones aceptables para el desarrollo de una vida humana digna. Pero además, Jonas reivindica a la naturaleza misma como un valor intrínseco, en tanto:

"la naturaleza mantiene su propia dignidad, la cual se opone al uso arbitrario de nuestro poder. Como productos surgidos de la naturaleza, debemos fidelidad al conjunto de sus creaciones con las que nos hallamos emparentados, entre las cuales la de nuestro propio ser es su más alta cumbre, que bien entendida, tomará bajo su cuidado todo lo demás."145



Diferencias entre la Ética de la Responsabilidad y la Ética Extensionista

Diferencias Argumentales

Jonas y Singer son tributarios de dos tradiciones éticas diferentes: la deontología y la teleología. En la primera de estas tradiciones, se trata de determinar lo éticamente "correcto", que para Jonas se sitúa en la responsabilidad individual por el actuar colectivo, donde un imperativo –al modo del imperativo categórico kantiano—determina el correcto actuar humano en función y consideración de la globalidad del mundo.

Por su parte, Singer busca "lo bueno" como contenido material de la ética: en su caso, la sentiencia como criterio de inclusión de los animales humanos en el "club" de la comunidad moral. Esta inclusión sería "buena" toda vez que reconoce igualdad en unos seres que hasta ahora nunca se habían reconocido moralmente entre sí; determinando a la vez como "malo" todo aquello que se realice y que vaya contra la igualdad moral. Así, podríamos aventurarnos y establecer una sintonía entre ambos autores, situando el elemento deontológico jonasiano de la responsabilidad colectiva, junto al elemento teleológico de la sentiencia de Singer, para dar lugar a una complementación entre ambas éticas –siguiendo los planteamientos de Apel y Habermas, para los que la vigencia de la ética en las problemáticas actuales, debiera consistir necesariamente en una complementación entre deontología y teleología. De esta manera, algunos elementos formales de la ética deontológica – como el imperativo moral universalizable y la reflexión individual con una determinación última que tiene un télos colectivo — debieran complementarse con elementos teleológicos del extensionismo en Singer – la sentiencia como criterio de consideración moral y la igualdad de trato para los seres moralmente equivalentes — para conformar un sistema ético que, asumiendo el formalismo deontológico, los dote de un contenido teleológico. De esta manera, podríamos visualizar un sistema ético en que mediante elementos de responsabilidad colectiva – al modo de la ética discursiva — llegásemos a un acuerdo en cuanto a los intereses y los derechos factibles de ser concedidos a los animales no humanos, previo proceso de reflexión individual y de concienciación en torno al tema de la sentiencia y la igualdad moral de los animales no humanos. Ello cumple con la tarea jonasiana de "resituar" al hombre en el mundo y hacerlo partícipe y responsable por el cuidado de la naturaleza, como entidad y como habitación de su existencia; a la par de asegurar el ser del hombre , teniendo cura frente al no ser de su medioambiente.

Sin embargo, y en concordancia con el punto anterior, debo destacar que si bien Jonas nos pone frente a una naturaleza "resubjetivizada" y que llega a formar parte de los objetos de consideración moral, asimismo defiende el argumento de la sacralidad y dignidad de la vida humana, que para Singer es indefendible desde una ética que intente superar el antropocentrismo ético tradicional, en tanto existe una doble lógica en relación a la dignidad y la sacralidad de la vida humana146; donde esta última se argumenta desde una interpretación religiosa, para Singer anquilosada en un discurso que no responde a las nuevas interrogantes que ciencia y técnica hacen de la vida humana y su sentido (el inicio y el fin de la vida, por ejemplo). Sin embargo, vuelvo a recordar que para Velayos si bien Singer se refiere críticamente a la ética tradicional como antropocéntrica, él argumenta su ética desde los mismos parámetros y resuelve los problemas planteados desde lugares diferentes, pero en sintonía con la ética tradicional; por lo que si se compara su discurso con el de otros pensadores que formulan éticas medioambientales más radicales, sus argumentaciones serían también antropocéntricas.

Diferencias Metodológicas

Para determinar esta diferencia, me apoyo en la clasificación de métodos en ética medioambiental propuesta por Velayos. En el caso de nuestros autores, ambos plantean sus campos de aplicación moral, utilizando Singer el método analógico – que es el método por excelencia de la ética animal — y Jonas, el método de los experimentos de pensamiento. Es pertinente mencionar que en esta clasificación no se agotan los métodos de la ética medioambiental, pero me referiré aquí exclusivamente a los citados.147

Con Singer, el método analógico responde al requisito lógico de tratar casos similares de modo similar. Dicho requisito busca la consistencia y la coherencia lógica que contiene una noción elemental de imparcialidad. En palabras de Velayos:

"este método permitirá la atribución de relevancia moral a una entidad (o conjunto de ellas) a partir de la adecuación de dicha atribución en el caso de otras entidades semejantes por lo que se refiere a los criterios o condiciones de relevancia."148

En la ética medioambiental, el método analógico busca las semejanzas como clave para el descubrimiento de posibles incoherencias en el uso de los criterios morales. De ahí que Singer haga uso de este método y considere al especismo como la incoherencia principal en la relación entre animales humanos y no humanos.

Por su parte, Jonas utiliza el método de los experimentos de pensamiento como base para establecer la heurística del temor, y desde ella, establecer ese "mundo posible" que la responsabilidad del hombre en sociedad debe procurar. Definiremos el método con palabras de su autora:

"se trata de situar al sujeto moral que desea reflexionar sobre casos polémicos en una situación ideal a la que ha de conducirse mediante el pensamiento y la imaginación. El interés de estos experimentos reside en la clarificación del alcance de nuestras intuiciones morales. Esto puede conducir tanto a su posible modificación, como a la incorporación de nuevas hipótesis morales."149

Desde la propuesta jonasiana de la heurística del temor, en que el sujeto moral se imagina una situación extrema – tanto para el hombre como para el medioambiente — el ejercicio de imaginación determina todo aquello a lo que el hombre le concede valor, y que por ese mismo valor debe proteger de la destrucción o la desaparición, para procurarse un mundo digno de ser vivido.

Otra diferencia entre ambos autores es que mientras Jonas afirma la necesidad de conservar la centralidad moral del hombre, Singer opta por su "re-ubicación" en el sistema moral, ampliando sus horizontes de considerabilidad y, consecuentemente, ampliando los "círculos concéntricos" de relevancia moral. En el fondo, los argumentos que subyacen a estas propuestas son, para Jonas, retomar a la metafísica como motor de la ética – en tanto es el ser del hombre y su protección los que deben motivar los nuevos rumbos de la ética —, mientras que para Singer la única tarea pendiente para la ética es la remoción de los cimientos de la ética tradicional, a la que reemplaza – al menos en cuanto a la problemática relación entre la vida y la muerte — con una "reescritura de sus mandamientos".150

Finalmente, una diferencia relevante: mientras para Jonas la responsabilidad es social y colectiva – al modo de la ética discursiva de Apel y Habermas — por su parte Singer sitúa la responsabilidad en un ejercicio individual de cálculo de utilidades que, en lo que concierne a la consideración moralmente válida de los animales no humanos, se rige por el criterio de aumentar la satisfacción y disminuir su sufrimiento. Para que se produzca esta responsabilidad individual se requiere un cambio de actitud que suponga hacerse responsable por las acciones particulares que tengan consecuencias sobre la globalidad. En la parte teórica del planteamiento singeriano del cálculo de utilidades, se puede observar también una debilidad argumental al nivel operativo, que analizaremos en el siguiente apartado sobre críticas a los planteamientos de ambos autores.


Notas

140Velayos, C. Op. Cit. P. 8.

141La que, en palabras de Velayos: "es revolucionaria: apunta a una metafísica, a una epistemología, a una cosmología nueva así como a una nueva ética medioambiental en la relación persona/planeta." Velayos, Op. Cit. P. 204.

142El mismo autor describe – en el prólogo de su obra “El Principio de Responsabilidad” — que es en sus años de retiro cuando vierte al papel la parte teórica de esta obra, publicada en el año 1979, mientras que la parte práctica – Técnica, Medicina y Ética — es publicada en el año 1985.

143Varela, F. Y Hayward, J. Op. Cit. P. 87.

144Recordemos que éste criterio sirve exclusivamente para definir a los objetos de relevancia moral. Esto significa que el criterio de la sentiencia pondrá una medida mínima para establecer la igualdad como idea moral. El cómo se definan los intereses de los objetos de consideración moral, y cómo estos intereses se plasmen en unos correspondientes derechos, serán tareas posteriores y totalmente diferentes de esta primera fase, cuyo objetivo es "desocultar" a los animales no humanos y traerlos a una esfera de moralidad en que se relacionen de manera ya no instrumental con los seres humanos.

145Jonas, H. (1995) P. 228.

146Que son determinadas arbitraria y eufemísticamente: "la doctrina tradicional de la santidad y la dignidad de la vida humana es hoy en día un profundo problema. Quienes la defienden han respondido, de forma bastante natural, intentado remendar los fallos que siguen apareciendo en ella. Han redefinido la muerte para poder extraer corazones que laten de cuerpos calientes que respiran y dárselos a otros con mejores perspectivas de futuro, mientras se dicen a sí mismos que solamente están extrayendo órganos de un cadáver (---) Suministran a los pacientes con enfermedades terminales enormes dosis de morfina que saben que acortará sus vidas, pero dicen que esto no es eutanasia porque su intención manifiesta es aliviar el dolor (---) Finalmente, al convertir en tabú las comparaciones entre seres humanos con discapacidades intelectuales y animales no humanos, han preservado el límite de la especie como el límite de la ética de la santidad de la vida, a pesar de las abrumadoras evidencias de que las diferencias entre nosotros y otras especies son diferencias de grado más que de clase." Singer, P. (1997) Pp. 186-187.

147Velayos menciona también el método de las "intuiciones morales cotidianas" y el método "no analógico".

148Velayos, C.: Op. Cit. P. 53.

149Velayos, C. Op. Cit. P. 59.

150Los que reemplaza de la siguiente manera: primer antiguo mandamiento: "considerar que toda vida humana tiene el mismo valor" por el nuevo "reconocer que el valor de la vida humana varía"; el segundo mandamiento: "nunca poner fin intencionadamente a una vida humana inocente" por "responsabilízate de las consecuencias de tus decisiones", el tercero: "nunca te quites la vida e intenta evitar siempre que otros se quiten la suya" por "respeta el deseo de vivir o morir de una persona", el cuarto mandamiento: "creced y multiplicaos" por "traer niños al mundo sólo si son deseados" y el quinto: "considera que cualquier vida humana siempre es más valiosa que cualquier vida no humana" por "no discriminar por razón de especie". Cfr. Singer, P. (1997) Pp. 188-202.


Fabiola Leyton © Fabiola Leyton - Noviembre 2005
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